Cocina abierta al salón: cómo evitar olores, ruido y desorden
Por Jorge González Ruiz · · 6 min de lectura
Abrir la cocina al salón da luz, amplitud y compañía mientras cocinas. También trae tres problemas que se repiten: olores, ruido y desorden a la vista. Casi todos se resuelven en el diseño, antes de fabricar.

Antes de abrir: ¿cocinas mucho o poco?
Es la pregunta que más pesa. Si cocinas a diario, con sofritos, fritos y horno, vas a notar más lo que una cocina abierta deja pasar. Si cocinas poco o sueles hacer platos ligeros, la apertura casi no se paga. No es cuestión de moda, es cuestión de cómo vives la cocina.
Hay un término medio que a veces es la mejor respuesta: abrir solo una parte. Una barra, un paso amplio o una puerta corredera de cristal dan la sensación de espacio continuo, y cuando hace falta puedes cerrar.
Olores: la campana es la mitad de la solución
La campana decide casi todo. Hay dos sistemas: la que extrae al exterior y la de recirculación con filtro de carbón. La primera saca olores, humo, grasa y humedad de casa y es la más eficaz. La segunda no necesita conducto, pero depende del filtro: si está saturado, deja de filtrar, y el calor y la humedad se quedan en la cocina.
- Si hay salida al exterior, es la opción a preferir en una cocina abierta.
- Si no la hay, la recirculación sirve, pero hay que cambiar el filtro con la regularidad que marque el fabricante.
- Con extracción al exterior conviene prever por dónde entra el aire de reposición: si no entra, la campana rinde peor.
- Si la placa va en la isla, cuenta también el tipo de campana: lo explicamos en la guía de campana en la isla.
Y una cosa que se olvida: la campana funciona mejor cuanto más cerca está de la placa y cuanto menos corrientes cruzadas haya. Una placa pegada a la pared del fondo suele captar mejor que una colocada junto al paso al salón.
Ruido: de la campana y del lavavajillas
En una cocina cerrada el ruido se queda dentro. En una abierta, la campana a máxima potencia y el lavavajillas en marcha compiten con la tele. Dos ideas que ayudan: elegir electrodomésticos con buen dato de ruido en su ficha, y colocar el lavavajillas lejos del lado del sofá, si el plano lo permite.
Los muebles también ayudan: un frente continuo con cierres amortiguados evita golpes y portazos, y un mueble alto o una columna entre cocina y salón rompe el sonido mejor que un hueco vacío.
Desorden: lo que se ve desde el sofá
En una cocina abierta, el fregadero es lo primero que se ve si está de cara al salón. Platos sucios, escurridor y esponja pasan a formar parte de la decoración. Hay varias formas de evitarlo:
- Fregadero y placa contra la pared, no en la isla, cuando el espacio lo permita. La isla o la barra se quedan limpias, para comer y recibir.
- Si el fregadero va en la isla, que haya un peto o una barra más alta que tape la zona de lavado desde el salón.
- Almacenaje de sobra en columnas y cajones profundos: lo que no tiene sitio acaba en la encimera.
- Electrodomésticos integrados con frente a juego, para que el frigorífico y el lavavajillas no se lean como aparatos en medio de la sala.
- Un rincón para lo pequeño (tostadora, cafetera) con enchufe dentro de un mueble con puerta. Hay más detalles en la guía de enchufes en la cocina.
Acabados y materiales: se ven y se ensucian
Una cocina abierta es parte del salón, y se mira como tal. Eso obliga a pensar los acabados dos veces: que combinen con el suelo, las paredes y los muebles del salón, y que aguanten el uso diario sin marcarse. Las superficies muy brillantes o muy oscuras enseñan huellas y salpicaduras; las mates o con veta lo disimulan mejor. Para la encimera, tienes la comparativa de porcelánico o piedra.
Península, isla o barra: cómo separar sin cerrar
La forma más natural de marcar el límite entre cocina y salón es un mueble que haga de frontera. Una península o una barra ocupa menos que una isla y deja la cocina conectada. Si dudas entre las dos, la guía de medidas de la isla de cocina te ayuda a ver si cabe y cuánto paso hay que dejar.
Y si el salón es pequeño, no abras por abrir: a veces la cocina abierta come espacio al sofá y se pierde más de lo que se gana. Con la distribución cerrada sobre plano se ve enseguida; por eso conviene probarlo antes en el proyecto, como explicamos en la guía de cocina en L, en U o paralela.
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Preguntas frecuentes
- ¿Una cocina abierta huele más que una cerrada?
- Sí, los olores llegan al salón con más facilidad. Una buena campana, mejor con salida al exterior, y colocar la placa donde capte bien reducen mucho el problema, aunque no lo eliminan del todo si cocinas con frecuencia.
- ¿Qué campana va mejor en una cocina abierta?
- Si hay salida al exterior, la de extracción, porque saca olores, humo y humedad de casa. Si no la hay, la de recirculación con filtro de carbón, cambiándolo con regularidad.
- ¿Se puede abrir la cocina y poder cerrarla cuando quiera?
- Sí. Una puerta corredera de cristal o un paso amplio con cierre permiten tener la cocina abierta a diario y cerrarla cuando cocinas algo con mucho olor.
- ¿Cómo evito ver los platos sucios desde el salón?
- Colocando el fregadero contra la pared en vez de en la isla, o con una barra más alta que lo tape, y con suficiente almacenaje para que nada se quede en la encimera.
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